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Antes de empezar una manicura o cualquier tratamiento en las manos, se debe
procurar una perfecta higiene y una profunda desinfección. Tanto las manos de
especialista como las de la persona que presta a la manicura, deberán estar muy
limpias para poder evitar posibles infecciones.
| Las manos se convierten en el punto de encuentro que abordan casi
siempre el primer contacto. Una mano suave, de piel tersa, con los nudillos
claros y las uñas muy cuidadas, hablan en silencio de cada persona.
Conseguirlo no es difícil si tomamos las precauciones necesarias y
seguimos una escrupulosa manicura cada semana o diez días, siempre en
función del propio crecimiento de la uña. |
Unas manos bien cuidadas son el mensaje de belleza. La manicura es el
tratamiento estético más favorecedor y agradecido para realizar la estética
de las manos.
Si se muestran una uñas bien cuidadas, con la superficie pulida, brillante y
las cutículas rebajadas, se optimiza el valor de la imagen de esa persona.
Es suficiente con dedicarle a nuestras manos 20 ó 30 minutos semanales para
asegurar los resultados deseados. Antes de abordar la manicura en sí, conviene
disponer de un neceser en donde se guarden todos los accesorios necesarios, así
como los productos cosméticos específicos para las uñas.
Actualmente la cosmética de la nueva generación elabora fórmulas muy precisas
y activas, que consiguen solucionar las alteraciones de la uña a nivel de
textura, de crecimiento y color.
La preparación de la manicura debe convertirse en un agradable ritual, que
aliente el placer de cuidarse las manos. Esta preparación previa exige buscar
un espacio apropiado, con luz directa natural suficiente o con luz cenital
puntual para facilitar la vista y la minuciosidad del trabajo con toda precisión.
También es necesaria una mesita cómoda que permita una postura confortable y
con todos elementos a la vista, ya que cuando se empieza todo el proceso
de la manicura, precisamente son los dedos los que no pueden investigar
dentro de los estuches hasta encontrar lo necesario. Por último, al finalizar
la manicura anotaremos aquellos productos o accesorios que se hayan terminado,
para poder reponerlos y así no encontrarnos con un fracaso en la siguiente
manicura o perder el tiempo en desplazamientos inútiles. Antes de empezar con
los pasos básicos que conforman una manicura básica, conviene observar
atentamente cada mano, intentando realizar un análisis muy crítico de su
forma. Hay que observar la proporción de la palma de la mano, si está en
armonía con el largo de los dedos, su grosor, la forma de los huesos y a
continuación, examinar detenidamente las uñas.
¿Son grandes o pequeñas ? ¿Tienen tendencia a encarnarse ? ¿Con qué rapidez
crecen las cutículas ?
A partir de las respuestas objetivas intentaremos empezar a trabajar la forma y
el corte de la uña, procurando corregir todos aquellos problemas que se
presenten, usando los productos de tratamiento que mejoren cada uno de los
puntos cuestionados.
Desinfección de manos y uñas
La realización de cualquier tratamiento cutáneo exige unas precauciones
explícitas, que además deben extremarse cuando se manipulan instrumentos
cortantes, como ocurre precisamente en el caso de la manicura.
Una escrupulosa higiene no basta y es necesario evitar de forma consciente las
posibles alteraciones que se pueden desencadenar por una acción de imprudencia,
debida simplemente a la falta de previsión o por el mero descuido de querer
reducir el tiempo de una manicura. Así pues, la higiene y desinfección serán
el primer paso antes de iniciar cualquier tratamiento en las manos o
manicura.
Aunque aparentemente parezca difícil que entre la uña y la cutícula
puedan penetrar sustancias, lo cierto es que ese punto puede ser un verdadero
foco de infecciones o reacciones alérgicas, hasta llegar a alteraciones incluso
más severas. Si verdaderamente somos consientes de este hecho nos daremos
cuenta que no es suficiente con desmaquillar y eliminar el esmalte de uña,
antes de proceder a una nueva manicura, sino que debemos tomar las medidas
necesarias que apoyarán nuestro trabajo de una forma
responsable y profesional.
Es el momento de la higiene y desinfección cuando se
aprecia el estado cutáneo de las manos: si hay callosidades en la palma
de la mano, si la piel de las cutículas es dura, si la superficie de las
uñas es resistente o si aparecen frágiles, incluso si presentan
problemas de rugosidad o de coloración.
Después de la higiene y desinfección en manos y uñas, se puede
aprovechar el tiempo de la manicura para dejar expuesta una crema
hidratante o un aceite nutritivo que suavice la piel de las manos. Así,
al finalizar la manicura se habrá conseguido un doble efecto estético,
no tan sólo en las uñas sino también en las manos.
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Vaporizar las Uñas
La perfecta higiene y desinfección empieza por
la limpieza profunda de las manos de quien realiza la manicura. Para eliminar
cualquier imprevisto se usa el desinfectante de preparación, vaporizando por la
zona interior de las uñas.
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Vaporizar las manos
A continuación, la desinfección prosigue en las
palmas y en el dorso de las manos. Una vez bien impregnadas del líquido
desinfectante, se realizan unas ligeras frotaciones para asegurar que se llega a
todos los repliegues de las manos y los dedos.
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Desinfectar
Se procede a desinfectar las manos de la cliente realizándose
de la misma forma en que el paso # , insistiendo en pliegue de las cutículas y
en el borde inferior de las uñas, practicando al mismo tiempo un ligero masaje
en las manos y los nudillos.
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Quitar el esmalte
Una vez las manos están secas y desinfectadas ya se
procede a eliminar los restos de esmalte. Antes de iniciar cualquier
manipulación de las uñas, conviene asegurarse de que están totalmente limpias
de barnices, bases, esmaltes o blanqueadores.
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Corte de uñas
Son muchos los accesorios que se utilizan para la manicura, pero muy
pocos los que recortan o rebajan el contorno de la uña y de las
cutículas. Cada uno de estos instrumentos ofrece una movilidad distinta,
con unos objetivos determinados. Lo cierto es que se desconoce la
influencia del uso de tijeras, limas o quita-cutículas cuando no se
utilizan correctamente. Un corte inadecuado de uñas o cutículas provoca
la deformación, frena el crecimiento y fragiliza la uña.
A la hora de recortar una uña hay que eliminar previamente todo tipo de
esmalte, base o producto tratante, ya que la superficie deslizante puede
modificar la línea de corte. Es mejor utilizar la punta de las tijeras para
efectuar cortes pequeños en todo el perfil del borde de la uña, sin
preocuparse todavía por la forma, ya que esto será responsabilidad de la lima.
Para no cambiar la forma de la uña deben evitarse los cortes en los laterales
encarnados de la uña y sólo actuar con las tijeras en el borde libre de la
uña.
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Reblandecer la cutícula
Antes de empezar a cortar o a limar las uñas, es necesario reblandecer las
uñas en agua tibia jabonosa tanto las uñas como las cutículas. De este modo,
el palito o bastoncito de naranjo tendrá más movilidad y el trabajo será más
fácil.
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Cortar las cutículas con los alicates
Una vez se han retirado hacia atrás todas las cutículas de las uñas, los
alicates deben colocarse en posición paralela a la uña y a continuación, ya
pueden recortarse las puntas más gruesas y salientes de las cutículas.
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Cortar las uñas
Las tijeras son ideales para cortar las puntas de las uñas muy largas o para
cortar una uña deshojada, porque su corte es limpio. Las tijeras se usan para
cortes muy pequeños, nunca para cortar de una sola pieza la uña.
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Limar las uñas
La lima es el único instrumento que permite dar el acabado final perfecto y
deseado a todo el contorno de la uña. Con la lima se puede rebajar todo el
largo de la uña y es precisamente el accesorio más adecuado para dar forma a
los laterales.
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La manicura
La higiene o la simple aplicación del esmalte de uñas no son procesos
suficientes para realizar todo el atractivo que las manos pueden ofrecer. La
manicura efectuada con los pasos correctos da un acabado a la mano que seduce en
cada uno de sus movimientos. Precisamente por ello, deben seguirse todos los
pasos minuciosamente si se pretende un resultado duradero de la manicura y un
aspecto inmejorable de las manos. Con la manicura al día no es necesario pintar
las uñas con esmaltes muy llamativos, porque su aspecto pulido permite un
acabado con esmalte transparente.
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Desinfectar
Este es el primer paso que nos asegura una perfecta higiene de las manos, y
así poder evitar infecciones accidentales en el caso de un posible corte en la
piel o en las cutículas. Además, permite que cada producto aplicado sea
absorbido sin barreras.
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Remover las cutículas
Se aplica el cosmético específico que removerá y ablandará las
cutículas, para que se pueda proceder a su movilización sin tener que tirar de
ellas. se realiza con el mismo pincel aplicador que se incluye en el mismo
producto.
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Ablandar
el siguiente paso es introducir las uñas en un baño de agua tibia,
ligeramente jabonosa. Este paso ayuda a reblandecer las cutículas que ya se han
removido con el paso precedente y además reblandece también toda la estructura
queratínica de la uña.
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Retirar las cutículas
Después de secar cuidadosamente las uñas para evitar la humedad, se retiran
las cutículas hacia atrás con ayuda del bastoncillo de naranjo. Con el extremo
del bastoncillo se frotan las cutículas para eliminar los restos.
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Exfoliar
Se trabaja la superficie de la uña para dejarla pulida sin restos de
pielecillas. Para ello se usa el taco blanco frotándolo suavemente, en un
movimiento de vaivén por toda la uña y por encima de las cutículas,
ejerciendo un efecto borrador.
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Limar las uñas
Ahora ya es el momento de trabajar el extremo de la uña para darle la forma
deseada. Se usará la lima gruesa que sustituye el gesto de cortar con las
tijeras, porque éstas fragilizan las uñas y debilitan muy especialmente las
que son blandas.
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Limar y pulir
A continuación, se usa la lima fina para pulir los cantos de la uña. Se
lima tan sólo el extremo exterior y nunca los laterales, porque son base y
sostén de la uña y así se evita que se encarne. El movimiento de la lima debe
ser a roces suaves, por la parte de abajo de la uña y de dentro para afuera.
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Base con brillo
Para finalizar, se extiende una base transparente que dará brillo y
luminosidad a la uña. Conviene elegir una fórmula enriquecida con ingredientes
que nutran la estructura laminar de la uña, como los minerales de hierro y
calcio, con vitaminas A y E, así como suavizantes vegetales.
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Acabado final
La aplicación previa de la base con brillo actúa como fijador del esmalte,
pero también tiene propiedades protectoras y nutritivas para la uña. Si se
desea dar color encima, se puede aplicar una segunda capa de brillo transparente
o con un ligero tono rosado o beige, que dará más luminosidad y viveza a la
uña. Algunos brillos son además anti-choque y de larga duración.
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Aplicación del esmalte
| Cuando se aplica un esmalte muy intenso o bien oscuro,
puede que se manchen las cutículas o la misma piel de los dedos junto a
la uña. en tal caso, lo mejor es retocar al final con el lápiz
rectificador del esmalte. Es un gesto sencillo y práctico. |
Una vez las uñas se han desinfectado, limado, cortado y se ha llevado acabo
todo el proceso de la manicura, ya se puede proceder a la aplicación del
esmalte con el color deseado. La aplicación se empieza siempre por el dedo
meñique y se va avanzando hacia el dedo pulgar. Al finalizar, siempre en
función de la densidad y el color de la laca de uñas elegida, se puede
efectuar una segunda capa, pero es mejor asegurarse de que se ha secado
completamente la primera. Las nuevas tendencias marcan lucir una superficie de
acabado muy brillante, con efecto de espejo, lo que se consigue aplicando un
esmalte transparente encima de la laca de color.
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Base fijadora
Primero se aplica una capa de base fijadora transparente que además de
mantener el esmalte por más tiempo, protege y alisa la superficie de la
uña. Asimismo, también forma una micro-cámara aislante de tratamiento con
la uña natural.
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Cubrir la punta
La punta de la uña es la más vulnerable y la que pierde el esmalte
con más rapidez. Primero se aplica una capa de esmalte del color elegido,
cubriendo toda la punta del borde libre de la uña.
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El centro
Se apoya el pincel aplicador en el centro de la base de uña, cubriendo
la luna desde la cutícula, pero sin mancharla. Se desliza por el lecho de
uña hasta llegar a cubrir la punta pintada.
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De un trazo
De una sola pasada se desliza con precisión el pincel desde el centro
de la base de la uña, recorriendo la superficie hasta la punta de la
uña, presionando para que se impregne con el esmalte.
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Ambos lados
Nuevamente, se empapa el pincel en el esmalte procurando que no gotee y
se traza una pincelada a cada uno de los lados de la uña, sin levantar el
pincel de la superficie y hasta la misma punta de la uña.
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Interior de la uña
Finalizar pintando la punta de la uña y todo el borde inferior, ya que así
se evita que al mover las manos se vea blanco. Es suficiente con una sola capa.
si el color elegido es muy pálido, se pinta de blanco.
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